Un estudio reciente de Gallup reveló que el 85 por ciento de los empleados en todo el mundo no están motivados en el trabajo. En Estados Unidos, el 65 por ciento está desmotivado. Las aportaciones a la facturación debido a la innovación y las aportaciones a las ganancias debido a los aumentos de la eficiencia se ponen en riesgo cuando una empresa carece de una fuerza laboral motivada.

En cambio, las empresas que brindan una excelente experiencia a los empleados innovan dos veces más que las que no lo hacen y tienen un 25 por ciento más de rentabilidad, según la investigación de 2017 del MIT Sloan Center.

Es importante destacar que estas empresas también proporcionan niveles más altos de satisfacción del cliente. Si trabajar significa esencialmente crear valor, entonces la productividad corporativa es una medida de los empleados que se unen para crear ese valor para los clientes. Especialmente hoy en día, “unirse” a través de la tecnología es más importante que nunca.

Las empresas necesitan una contribución y un esfuerzo significativos de una amplia gama de colaboradores para tener un motor de innovación bien aceitado. Con la gran cantidad de información disponible y la capacidad de conectarse de inmediato entre sí, la innovación se ha convertido en cross- regional, cross-cultural y cross-organizacional.

Cuando pensamos en aquellos que son mejores en colaboración, pensamos en personas abiertas, apasionadas y experimentadas. También tienen un sentido de responsabilidad colectiva. Utilizan su experiencia, conocimiento y conjunto de habilidades para lograr un resultado mutuamente deseado, ya sea impulsando la innovación o eliminando ineficiencias en los silos y roles organizacionales.

Obstáculos para una colaboración eficaz

Nuestros procesos de colaboración no están diseñados para crear innovación ni eliminar ineficiencias de manera oportuna.

Todo lo que no crea valor es un lastre para la empresa, pero nos vemos atrapados en cosas en las que se crea o se entrega muy poco valor. Nos encantan las reuniones, por ejemplo, y pensamos ingenuamente que tener una avalancha de reuniones crea valor. ¡De hecho, tener saturada la agenda se convierte en un signo de prestigio! Sin embargo, es casi imposible ser productivo, es decir, generar valor, cuando siempre se está en reuniones. Piensa en cuántas horas pasas en reuniones cada semana y cuántas son consecutivas, especialmente en estos días. Dado que nunca estamos ausentes, estamos “disponibles” para saturar la agenda con reuniones. Sin embargo, necesitamos espacio para ser productivos y, especialmente, para ser innovadores.

A veces, nuestra energía se gasta por completo simplemente tratando de identificar a las personas adecuadas para un equipo de proyecto “emergente”, solo para descubrir una falta de atención, confianza y alineación dentro del grupo. Esta falta de compromiso real es la barrera más común para la colaboración productiva.

Entonces, ¿cómo repensamos la colaboración para la eficiencia y la innovación?

Desempacando la colaboración

Debemos minimizar el tiempo que los miembros del equipo dedican a reuniones sobre el trabajo y maximizar el tiempo y la capacidad de participar en colaboración para crear el valor central de la empresa, es decir, el trabajo.

En la mayoría de las reuniones de negocios, los equipos intercambian información, discuten problemas o toman decisiones. Por el contrario, ya sea para crear algo nuevo o eliminar lo extraño, el propósito de la colaboración es hacer las cosas juntos.

Las plataformas de colaboración pueden ayudar a los equipos a compartir componentes de trabajo, tomar decisiones inmediatas y diseñar/construir más rápido en una gran cantidad de dispositivos desde donde sea que se encuentre cada persona. Estas plataformas permiten a los miembros del equipo global aprovechar el trabajo de los demás, tanto en tiempo real como “siguiendo el sol”, para que todos puedan ir en la misma dirección.

Las nuevas herramientas de colaboración que se están incorporando a la corriente principal incluyen asistentes virtuales, transcripción automática, aprendizaje automático, sensores y procesamiento de voz, e incluso realidad aumentada. Estas tecnologías permiten a los miembros del equipo interactuar de manera más provechosa y eficiente con sus pares y, por lo tanto, centrarse más en la creación de valor que en la administración y la logística.

Estamos al borde de una gran revolución tecnológica. Una fuerza laboral más comprometida, conectividad acelerada y herramientas cognitivas están listas para cambiar nuestro entorno de trabajo, independientemente de los lugares inesperados en los que se esté trabajando hoy. La tecnología debe permitir a las empresas obtener lo mejor de las personas y permitir que las personas obtengan lo mejor de la experiencia de la empresa. Debe unir a la gente, virtualmente. El lugar de trabajo del futuro nos rodea, literalmente, y las organizaciones necesitan redefinir cómo se crea el valor. Las herramientas de colaboración pueden permitir un compromiso oportunista total para impulsar tanto la eficiencia como la innovación, lo que significa crecimiento.