5G sigue su lento avance, a pesar de los rutilantes titulares que adelantan que será una realidad muy pronto. Todo apunta a que aún quedan años para que la mayoría de nosotros pueda disfrutar de sus evidentes ventajas, aunque en grandes ciudades y algunas áreas muy pobladas se podrá disponer de la nueva tecnología 5G mucho antes. Las organizaciones más innovadoras están esperando el momento con ansiedad, porque buena parte de sus planes de transformación requieren una tecnología con sus cualidades.

Grandes operadores, como Verizon, AT&T, Sprint o T-Mobile ya están ofreciendo 5G en algunos núcleos urbanos de Estados Unidos, por sus evidentes ventajas; velocidad de transmisión de datos exponencialmente más rápida, mayor capacidad de los dispositivos y más productividad personal. Sin embargo, las empresas aún están lejos de poder sustituir sus actuales infraestructuras por plataformas 5G que, entre otras ventajas, les permitirá recopilar y analizar datos de sus clientes, en tiempo real, o casi.

La escasa velocidad de las transmisiones en zonas muy pobladas será un problema del pasado, cuando llegue la tecnología 5G, que permite navegar por la web, descargar archivos e incluso transmitir videos a velocidades vertiginosas. Gracias a estas prestaciones, las tareas habituales de un ordenador podrán realizarse desde cualquier smartphone, que también verán potenciadas sus prestaciones y funcionalidad.

Las redes 5G operan en diferentes frecuencias por debajo de los 6 GHz que ofrecen velocidades desde 506.1 Mbps a 47 Mbps. La gran velocidad de las frecuencias más altas tiene el inconveniente del corto alcance y de no sortear obstáculos como paredes o edificios, lo que obliga a que los dispositivos se encuentren muy cerca del nodo 5G, para captar una señal. Esto no es problema en los grandes centros urbanos, donde puedes poner infinidad de puntos de acceso, pero en zonas rurales o menos pobladas no será viable, salvo que se combinen frecuencias, alta, media y baja.

Las previsiones de los principales operadores móviles es completar en breve la cobertura 5G en todas las ciudades de Estados Unidos, pero hay una carrera en todo el mundo por ver quién lanzará primero la nueva tecnología inalámbrica, ofreciendo servicios y aplicaciones que les permitan adelantarse a su competencia.

Soluciones que, al menos en concepto, ya se han ganado la atención de los especialistas, como la plataforma de productividad basada en realidad aumentada (AR) que ha presentado la firma Ario y que mejora la seguridad y eficiencia en el lugar de trabajo, a partir de la capacidad y ancho de banda de 5G, que potencia el rendimiento de la plataforma, con conectividad y reconocimiento de imagen avanzados.

Otras firmas emprendedoras están aprovechando un modelo 3D de todo el mundo, como interfaz, para acceder a contenido y facilitar la interacción social en realidad virtual, en una configuración multiusuario que permite acceder al contenido en tiempo real. O están generando datos de imágenes en 3D para entrenar la visión computerizada de alto rendimiento y aplicar la robótica a la gestión de su inventario.

Estas innovaciones solo pueden llevarse a cabo sobre redes ultrarrápidas, con ancho de banda masivo y latencia mínima, como 5G, que permiten crear experiencias verdaderamente transformadoras que remodelarán industrias enteras, aumentando la eficiencia del negocio, mejorando las experiencias inmersivas y resolviendo los problemas más acuciantes de muchos clientes.

Aunque se trata aún de una tecnología de red que debe desplegarse de forma masiva en los próximos años, los responsables de la toma de decisiones en las empresas deberían conocer en detalle los planes de despliegue de operadores y fabricantes de dispositivos, para evaluar el mejor momento para dar el salto a la siguiente generación móvil, que ya se está gestando en los principales laboratorios de todo el mundo.