Las empresas están utilizando tecnologías emergentes como la inteligencia artificial (IA), el internet de las cosas (IoT), la computación en el extremo, la realidad virtual (RV) y la realidad aumentada (RA), para cambiar la forma en que hacen negocios.

El denominador común de estas tecnologías es la necesidad de transmitir y procesar datos, a velocidades ultrarrápidas. Se espera que las redes 5G, que se han construido lentamente en todo el planeta, proporcionen el ancho de banda necesario para aprovechar al máximo éstas y otras tecnologías nuevas, y la explosión de datos que generan.

La velocidad de una red 5G es exponencialmente mayor que la de una 4G: se estima que entre 20 y 100 veces superior. Evidentemente, estas velocidades implican mucha menos latencia de la que experimentan los usuarios móviles que se conectan a través de redes 4G. Otra de las ventajas de la tecnología 5G es que incrementa la capacidad, la flexibilidad y la fiabilidad.

Si bien es una estupenda noticia para los consumidores, que deseen descargarse películas en sus teléfonos inteligentes en pocos segundos, se espera que 5G sea la primera generación de redes móviles que tenga un impacto más profundo en las empresas que en los consumidores. Eso se debe principalmente a la velocidad y mayor capacidad de 5G, que puede gestionar todo el volumen de tráfico de teletrabajadores, clientes, socios comerciales, aplicaciones, dispositivos móviles y conectados, redes en el extremo y otras fuentes.

Las características y las capacidades de la tecnología 5G permitirán que las organizaciones hagan cosas que nunca se habían propuesto, revolucionando sectores enteros e incluso municipios. Por ejemplo:

  • Los fabricantes podrán construir fábricas inteligentes donde los dispositivos conectados puedan comunicarse entre sí, y percibir sus entornos. Esta característica permitirá que las máquinas inteligentes, como los robots utilizados en una línea de montaje o en evaluaciones de productos para procesos de control de calidad, tomen decisiones en tiempo real. La tecnología 5G traerá consigo una elevada velocidad de banda ancha, latencia reducida y escalabilidad, para entregar los datos prácticos casi instantáneamente, lo cual permitirá incrementar la productividad, a la vez que se reducen los tiempos de inactividad y los costes de mantenimiento.
  • Durante la pandemia de COVID-19, la telemedicina se ha disparado, debido a que los proveedores de servicios sanitarios se han visto obligados a cerrar sus consultas con pacientes. Esta situación está ejerciendo una enorme presión sobre las redes que utilizan los profesionales médicos, muchos de los cuales experimentan problemas de latencia de red, cuando tratan de interactuar con los pacientes o de cargar imágenes médicas. 5G les permitirá transmitir rápidamente archivos pesados de imagen, utilizar el vídeo de alta calidad durante las citas de telemedicina, incrementar su capacidad para vigilar a los pacientes, utilizando dispositivos del IoT portátiles y domésticos, y a la larga, llevar a cabo intervenciones quirúrgicas remotas.
  • Por su parte, las empresas del sector de la energía y los servicios básicos también soportan la presión de gestionar mayores volúmenes de demanda, mientras mantienen a raya los costes de producción y distribución y su consumo energético. 5G desempeña una función fundamental de cara a dar soporte a redes de energía inteligentes, basadas en datos de sensores y contadores, para escalar vertical u horizontalmente en tiempo real y así cubrir la cambiante demanda de energía
  • 5G también será de vital importancia para el éxito de las pequeñas localidades y los vehículos autónomos, que deben tener la capacidad de analizar y responder a los cambios que se produzcan en el entorno, en tiempo real, como cuando un peatón invade la calzada de repente u otro vehículo se incorpora al carril.

Además de las soluciones específicas de cada sector, la tecnología 5G será beneficiosa para cualquier empresa que utilice tecnologías de uso intensivo de datos, como la RV o la RA, para proporcionar formación a los empleados y reparar los equipos. En el mundo que deja tras de sí la pandemia, donde el número de teletrabajadores se ha disparado, la velocidad y la baja latencia de la 5G permitirá incrementar la productividad de los trabajadores, a la vez que facilitará la colaboración a distancia con compañeros de trabajo y socios comerciales.

Es cierto que antes de que se extienda su despliegue, la tecnología 5G deberá hacer frente a dificultades y desafíos. Crear una red 5G exige una inversión sustancial en infraestructura, en gran parte porque las frecuencias 5G no recorren distancias tan largas como las 4G (ni se transmiten igual de bien a través de objetos sólidos). Esto quiere decir que las operadoras no solo tendrán que construir más torres, sino que deberán instalar pequeñas antenas para aumentar la señal 5G.

Debido a la mano de obra que se necesita para desplegar una red, cabe la posibilidad de que la crisis del coronavirus retrase todavía más la construcción de infraestructuras y la fabricación de dispositivos compatibles con tecnología 5G. No obstante, la cantidad de dinero que operadoras como AT&T y Verizon han invertido ya en infraestructuras 5G, junto con el claro potencial que presenta esta tecnología, para sacar el máximo rendimiento de las tecnologías digitales emergentes, deja claro que sobre 5G sólo queda preguntarnos cuándo va a suceder, no si va a suceder.