A medida que las organizaciones comienzan a adaptarse a la nueva normalidad, centran su atención en hallar métodos para crear operaciones de negocio más sólidas y resilientes,  desarrollar la infraestructura tecnológica adecuada, así como la forma de encajar todas sus piezas en un parque informático simplificado y modernizado.

En multitud de empresas, la infraestructura de «islas digitales» ha sido la norma. Las unidades de negocio han venido operando con las tecnologías adecuadas, pero al margen unas de otras y, por ello, es posible que las ventajas de la nueva tecnología no hayan llegado a toda la organización. El alcance de este problema se refleja en los resultados de la encuesta a líderes empresariales, Enterprise Leadership Survey de 2020, elaborado por DXC Technology y el Leading Edge Forum: el 62 por ciento de los 1.186 directivos afirmó carecer de un conjunto común de herramientas y plataformas para toda la organización. Para el 66%, sus sistemas para tareas fundamentales son tan complejos que las empresas se muestran reacias a cambiarlos, lo cual agrava el problema. Tres cuartas partes de los encuestados están de acuerdo, o muy de acuerdo, en que tienen muchos sistemas antiguos que deben modernizar.

El resultado de todo esto es que las empresas soportan enormes presiones para acceder a datos empresariales, en múltiples sistemas, para colaborar y actuar con rapidez, con la seguridad necesaria y a escala, y para desarrollar y probar de manera sencilla nuevas soluciones. Una cuestión causada por estos problemas es la siguiente: no poder conectar datos pertinentes para la cadena de suministro, desde múltiples sistemas, y limpiarlos al inicio merma la capacidad de la organización para moverlos por toda la cadena de suministro, en tiempo real, como un servicio en línea.

Un ecosistema conectado, cimentado sobre una TI sólida y moderna, permite que la empresa mejore el rendimiento, impulse la eficiencia y reduzca los elevados costes que provoca contar con una infraestructura de TI y aplicaciones redundantes. Si se hace bien, los grupos de negocio pueden apoyarse unos a otros, para dar soporte a la experiencia del cliente de principio a fin, ya que, al ampliar la profundidad de los análisis de la organización, los datos de confianza permiten generar nuevos conocimientos de los clientes e incrementar la agilidad de la empresa. El proceso debe estar exento de sobresaltos y permitirá que los negocios utilicen con eficiencia datos estructurados y desestructurados, independientemente de dónde se hallen, y los sistemas heredados para análisis en tiempo real. Este aspecto es especialmente importante, cuando se mueven datos hacia el extremo. No hay margen para la latencia, cuando los datos se devuelven al centro de datos, para su procesamiento y utilización. Si cumplimos estos requisitos, estaremos allanando el terreno para proporcionar a nuestros clientes lo que quieren y necesitan: el producto o el servicio adecuado, en el momento justo y en el lugar indicado.

Transformar la organización en un negocio, para que se base más en la información, lo cual resulta imperativo para garantizar el enfoque adecuado de servicio al cliente y otras funciones fundamentales (gestión de existencias, eficiencias operativas, etc.,), es un objetivo más factible, si la empresa opta por aprovechar los datos para análisis habilitados mediante inteligencia artificial. La solución pasa por combinar todas las islas dentro de una estrategia de negocio general. De esta manera, los datos se recogen a partir de múltiples fuentes; se ingieren, se limpian y se organizan en conceptos estándar; y se genera la información que se distribuirá en toda la empresa.

En torno al 60% de los encuestados cita la mejora del proceso y la experiencia de los consumidores, como su prioridad principal. De hecho, de acuerdo con la investigación, se coloca también entre sus tres principales estrategias competitivas.

El potencial de la plataforma

Otra hallazgo interesante de la encuesta es que los participantes señalan como el mayor desafío externo que puede lastrar a sus organizaciones durante los próximos cinco años es la competencia de las plataformas digitales, de los gigantes del consumo, como Amazon, Alibaba, Apple, Facebook y Google, que son ecosistemas de comunidades y mercados digitales, totalmente conectados y enormes generadores de valor.

Como era de esperar, ésta se aupó como la mayor preocupación (75 %) para los directivos del sector minorista, banca y mercados de capital (70 %), automoción (69 %) y medios/telecomunicaciones (64 %). Pero no son los únicos: los ejecutivos del sector industrial (63 %) y de la atención sanitaria y las ciencias biológicas (62 %) manifestaron tener también serias dudas.

No obstante, su preocupación no debería obviar el hecho de que posiblemente puedan replicar los modelos de negocio de plataforma digital, y con todo el derecho. En línea con esto, DXC apuntó a los ecosistemas de datos como la principal tendencia tecnológica de 2020, señalando que diversos sectores han comenzado a agrupar sus datos en ecosistemas, para alcanzar sus objetivos de negocio. Por ejemplo, las empresas del sector de la automoción están compartiendo los datos que generan los sensores de conducción autónoma, para aplicarlos a los modelos de sus vehículos, y los bancos y las agencias de inversión intercambian datos financieros, de cara a obtener las mejores rentabilidades para las estrategias que dictan sus clientes.

Ninguna empresa, y ninguno de sus sistemas, puede ya permitirse ser una isla. Ha llegado la hora de tender puentes entre las islas, adoptando la nube con servicios de seguridad, para conectar tanto la TI digital como la principal, racionalizar aplicaciones y modernizar cargas de trabajo, y aprovechar las capacidades analíticas para recopilar datos y generar valiosa información empresarial. Junto con estas medidas tecnológicas, las empresas deben ajustar los procesos para que los negocios puedan tomar decisiones más rápidas y basadas en datos más adecuados.