El trabajo de gestión puede parecer sencillo. Después de todo, el diccionario lo define simplemente como «dirigir o supervisar algo (como una empresa)». Pero, ¿qué sucede si estás intentado lanzar «algo» al espacio exterior?

Esta tarea no es una película de ciencia ficción, para más de 1.000 personas que trabajan en la misión de Marte 2020 de la NASA. Su objetivo: diseñar, construir y lanzar de forma segura un vehículo explorador a la superficie de Marte, con la misión de realizar perforaciones para obtener muestras de rocas y de suelo, probar un método para producir oxígeno en la atmósfera del planeta y buscar recursos, como agua subterránea.

El lanzamiento del vehículo se ha planificado para julio de 2020, que es cuando la Tierra y Marte se encuentran en mejor posición, si bien se espera que toque suelo en el planeta rojo unos siete meses más tarde. Suponiendo que todo marche según lo previsto, los trabajos se prolongarán al menos durante una traslación de Marte, que supone casi dos años terrestres.

Para los gerentes de la misión, hablamos de un trabajo realmente difícil. No solo deben coordinar los esfuerzos de todos sus trabajadores y obtener resultados en plazos ajustados, sino que también han de mantener los máximos niveles de calidad, fiabilidad y seguridad. Para estos líderes, la tarea de gestión es muy similar a llegar a la luna.

«La eficacia con que trabaje un equipo es un factor determinante, para la efectividad de su producto», afirma Adam Steltzner, ingeniero jefe de la misión Marte 2020. Steltzner también es el autor del libro «The Right Kind of Crazy», en el cual se describe el nivel del trabajo en equipo, el liderazgo y la innovación de altos vuelos que exige una misión a Marte. Steltzner sabe de lo que habla, ya que también trabajó en la misión a Marte de 2012.

«Como individuos podemos tener una buena idea», señala Steltzner. «Pero si queremos hacer algo [de esta escala], tenemos que trabajar unidos».

Siempre nos vamos a quedar cortos, al describir la enorme complejidad de un proyecto de estas dimensiones. Todos los aspectos de esta misión deben funcionar perfectamente, de forma segura, con fiabilidad y eficacia. Para ello, es preciso contar con equipos muy especializados —unos cuantos— que trabajen en subproyectos, demasiado numerosos y complejos, como para que una sola persona se encargue de supervisarlos todos.

Dirigir estos equipos de elevada competencia técnica exige una combinación poco habitual de curiosidad, tozudez y humildad. «La primera medida que debe tomar un líder es escuchar, para llegar a conocer quién es quién en su equipo», apunta Steltzner. «De esta forma, puedes descubrir sus fortalezas, dónde residen sus limitaciones, cómo respaldarlos allá donde necesiten ayuda y cómo apoyarlos y esperar excelencia, en los ámbitos en los que sabes que pueden responder».

Si bien la mayoría de las empresas no presentan las dificultades de llegar a la Luna, sus gerentes pueden aplicar las lecciones aprendidas, por Seltzer y sus compañeros, a sus propias operaciones. Consulta este vídeo y escucha sus aportaciones.