La cadena de bloques, una tecnología de contabilidad distribuida desarrollada para admitir criptomonedas, permite a los participantes de una red compartir una serie de transacciones conectadas y secuenciales que no se pueden modificar, ni necesitan una autoridad única de confianza o coordinación.

A nivel de funcionamiento, esto significa que esta tecnología fomenta la confianza, la transparencia y la seguridad en las transacciones digitales. «La cadena de bloques es una tecnología que permite verificar y validar de forma rápida y eficiente los datos de las transacciones», escribe Antony Welfare, director gerente del grupo de Blockchain Practice en Luxoft, una compañía de DXC Technology.

Aunque la lista de los primeros en adoptar la cadena de bloques está dominada por instituciones financieras, compañías tecnológicas, fabricantes de coches y minoristas, hay organizaciones del sector sanitario que también están explorando formas de implementarla, algo que podría brindar a sanitarios y científicos nuevas capacidades para combatir crisis como la de la COVID-19. La naturaleza segura y transparente de la cadena de bloques la convierte en opción ideal en muchos ejemplos del sector sanitario, para:

  • Eliminar errores y acelerar la comparación de datos de pacientes. Los historiales médicos duplicados y su falta de información o inexactitud pueden poner en peligro a los pacientes y suponer costes e ineficiencias innecesarios para los proveedores. La tecnología de cadena de bloques puede habilitar (1) índices maestros de pacientes que evitan la duplicación y los historiales incompletos, así como (2) registros longitudinales únicos de pacientes, que incluyen historias clínicas, resultados de laboratorio, tratamientos, estancias de hospital, visitas a urgencias y datos de dispositivos domésticos y portátiles.
  • Procesamiento de reclamaciones y pagos. Los errores en la presentación de reclamaciones pueden generar demoras, conflictos y costes administrativos adicionales a los proveedores. El entorno transparente y fiable de la cadena de bloques facilita la ejecución eficiente y segura de contratos inteligentes, lo que reduce el riesgo y agiliza los procesos de reclamación y pago.
  • Intercambio de datos. El intercambio de datos representa un esfuerzo para las organizaciones sanitarias, debido a problemas de interoperabilidad. La tecnología de cadena de bloques puede acelerar este intercambio y reducir los costes, al actuar como un middleware de empresa a empresa (B2B) que coordina el intercambio de los datos, entre diversos sistemas de historia clínica electrónica.
  • Control de los pacientes sobre sus datos. Los consumidores de atención sanitaria suelen tener dificultades para acceder y controlar sus datos sanitarios personales, lo que puede acarrear problemas de privacidad. Las aplicaciones basadas en la tecnología de cadena de bloques, como una que está siendo probada por la gigante aseguradora Anthem, permiten a los usuarios «abrir una aplicación en sus teléfonos, escanear un código QR y otorgar acceso a sus historias clínicas, y a diferentes proveedores de atención médica, al instante», escribe Leah Rosenbaum en Forbes. «En cuanto termina la cita, los usuarios pueden revocar el acceso y hacer que sus historiales vuelvan a ser privados».
  • Seguridad de la cadena de suministro. La transparencia e inmutabilidad inherentes a la tecnología de cadena de bloques puede garantizar la integridad de los envíos de medicamentos y suministros médicos, lo que facilita la gestión de la retirada de medicamentos y reduce el fraude y la pérdida de inventario. Además, el uso de esta tecnología en las cadenas de suministros farmacéuticas ayudará a estas compañías a cumplir con los requisitos de la Ley Federal de Seguridad de la Cadena de Suministro de Medicamentos (DSCSA, por sus siglas en inglés), que entrará en vigor en 2024.

 

Los beneficios de la cadena de bloques en el sector sanitario también se extenderán a la investigación. Por ejemplo, la capacidad de los científicos médicos de todo el mundo de compartir de manera segura los datos de sus ensayos clínicos podría acelerar el desarrollo de vacunas, contra virus como el que causa la COVID-19, mitigando o incluso erradicando posibles pandemias.

Además de Anthem, otras entidades, como Synaptic Health Alliance (que incluye a Humana, Aetna, Quest Diagnostics y UnitedHealthcare), la Clínica Mayo, la Iniciativa Blockchain de Illinois y la Facultad de Medicina de Harvard ya han lanzado programas piloto de cadena de bloques en el sector médico.

Una investigación de Mordor Intelligence pronostica un mercado de tecnología de cadena de bloques sanitaria de 3.490 millones de dólares, en 2025, frente a los 2.120 millones de 2019. El principal impulsor de la adopción de esta tecnología, según el informe, será la gestión de la cadena de suministro.

Sigue habiendo obstáculos para el despliegue generalizado de la cadena de bloques en el sector sanitario, como la integración con sistemas anteriores, los problemas de interoperabilidad y los costes. Sin embargo, los posibles beneficios clínicos, financieros y operativos de esta tecnología garantizan su implementación en todo el sector. A medida que surgen casos de uso, los beneficios se vuelven más claros y se eliminan las dificultades asociadas.