La continuidad del negocio es un tema que, en general, no atraí mucha atención. Bueno, hasta ahora.

Incluso las empresas con planes integrales están detectando vulnerabilidades reveladas por la explosiva propagación del coronavirus (COVID-19) y la pandemia mundial que ha provocado. Pocos habrían pronosticado el alcance masivo y la velocidad de esta disrupción, que ha roto las cadenas de suministro de todo el mundo, o el cierre de centros de trabajo que han derivado en la aparición de una fuerza laboral remota, casi de la noche a la mañana.

¿Qué lecciones pueden aprender las empresas que les ayuden a afrontar una mayor incertidumbre en el futuro? Por inquietantes que sean los eventos que estamos viviendo hoy, también es el momento de que las empresas mejoren su resiliencia. Si nos fijamos en la historia, veremos que las pandemias, como la del COVID-19, ocurren en olas, por lo que es razonable suponer que puedan darse disrupciones futuras.

Según nuestra experiencia en la preparación y planificación de la continuidad del negocio, hay una serie de pasos que las organizaciones pueden seguir en este momento:

  • Análisis de evaluación de riesgos. Estudio que ayuda a las compañías a identificar cuáles de sus procesos y recursos son esenciales, para el propósito principal de la empresa, de la misma forma que un hospital hace un triaje de sus pacientes. Sin esto como base, la empresa no sabrá muy bien dónde centrar sus recursos, cuando se agudice la crisis.
  • Planificación de la cadena de mando. Las organizaciones también deben formar un equipo de gestión de crisis y definir una cadena de mando en cada área esencial. En tiempos de normalidad, es habitual que sea la junta directiva la que establezca un plan de sucesión para los líderes clave. El establecimiento de una cadena de mando va más allá e identifica roles funcionales clave, así como las personas que los ocuparán. Esto puede ayudar a las empresas a evitar brechas de liderazgo, en situaciones como la que estamos viviendo actualmente, en que muchas personas pueden dejar de estar disponibles de repente.
  • Supervisión y coordinación de respuesta. Las empresas que operan a nivel global también deben revisar su modo de supervisar y responder a las alertas. En una pandemia, donde puede experimentarse una disrupción generalizada, una activación temprana de un plan de continuidad puede ayudar a la organización a proteger recursos operativos críticos, cosa que podría ser más difícil a medida que las condiciones se deterioran. Además, esto puede ayudar a posicionar previamente a los empleados, para minimizar las disrupciones, si se deben cerrar o trasladar oficinas, centros de llamadas u otros espacios compartidos. En este sentido, muchas compañías mantienen planes de continuidad, con proveedores de servicios, que incluyen disposiciones de entornos de oficinas remotas para utilizarse en emergencias. Estas pueden ser instalaciones dedicadas o espacios compartidos por múltiples inquilinos. En situaciones como la actual, las empresas que han contratado instalaciones dedicadas pueden aprovechar este recurso. Por el contrario, las instalaciones compartidas no solo serían menos atractivas en el caso de pandemia, sino que simplemente podrían no estar disponibles.
  • Pensar en la seguridad informática. En cualquier crisis, las empresas deben estar preparadas para afrontar un aumento simultáneo de las amenazas asociadas, como los ciberataques. El Informe mensual sobre inteligencia de amenazas de DXC de abril estimó que el 80 % de las amenazas actuales está utilizando la COVID-19 como tema para sus ataques. Las empresas que han hecho un cambio repentino a entornos de trabajo remotos están especialmente en riesgo. Los empleados acostumbrados a trabajar en un entorno corporativo protegido estarán en el punto de mira de sofisticados ataques de phishing y de otro tipo enfocados en robar credenciales y acceder a los sistemas corporativos. Formar a los empleados sobre estas amenazas es un paso importante que puede ayudar a evitar que una situación, ya difícil de por sí, empeore aún más.
  • Planificación de la recuperación ante desastres. De igual forma, las organizaciones también deberían revisar sus planes de recuperación ante desastres, como los pasos a dar para mantener las copias de aplicaciones y datos esenciales protegidos offline de forma remota. En caso de problemas, estos datos protegidos son un elemento clave del plan de recuperación del centro de datos y pueden restaurar sistemas de producción y datos comprometidos

 

La incertidumbre sigue reinando en estos tiempos de epidemia y es muy posible que muchas empresas crean que deben centrar toda su atención en su supervivencia básica. Pero también vale la pena dedicar tiempo a considerar la respuesta a esta sencilla pregunta: ¿Qué puede pasar después?