La transformación empresarial es cada vez más sencilla de lograr. Bueno, en teoría. La infraestructura virtualizada, las arquitecturas de nube, las API, los microservicios, los métodos de desarrollo ágil, los servicios basados en el consumo y otros muchos avances han permitido que las empresas puedan adoptar con más facilidad que nunca nuevos modelos, sistemas y procesos operativos flexibles.

Sin embargo, un alto número de organizaciones aún tiene dificultades para afrontar esta transición. Y si bien cuestiones como los sistemas heredados, los silos de datos y otros obstáculos tecnológicos, presentan diversos desafíos, resulta que las barreras más difíciles de sobrepasar son las que tienen que ver con las personas. Haz como que te sorprendes.

En una encuesta global llevada a cabo por DXC Technology y Leading Edge Forum, «Connecting digital islands: Bridging the business transformation gap», 1.186 directivos de empresas evaluaron el progreso de sus organizaciones, hacia un futuro digital. Según los directivos encuestados, las prioridades tecnológicas están propiciando avances. Pero, en cuestiones de liderazgo, cultura y cambio, la aportación no era la misma. Lo que los encuestados manifestaron se podría resumir de la siguiente manera: “Queda mucho trabajo por hacer”.

¿Líderes? La encuesta deja claro que ha llegado el momento de dar un paso adelante. El 70% de los participantes afirmó que la necesidad de desarrollar más liderazgo efectivo, en todos los niveles de la empresa, está motivando un cambio organizativo basado en la tecnología. ¿Pero qué significa exactamente el liderazgo efectivo? Para llegar a donde han llegado, los líderes de empresas deben haber hecho algo bien. ¿Qué debe hacer distinto un líder para avanzar en la agenda digital?

Enfatizar el mensaje

Cuando lo que tenemos entre manos es un cambio a gran escala, como es el caso a menudo de una transformación, hay un artículo de la Harvard Business Review que se cita habitualmente, «The Hard Side of Change Management», que ofrece una pista muy útil. «Ninguna ayuda de la dirección, por mucha que sea, está de más», señalan los autores Harold L. Sirkin, Perry Keenan y Alan Jackson. En una empresa que estudiaron, diversos responsables técnicos se quejaban de que su jefe no estaba brindando el apoyo suficiente a un proyecto nuevo, al tiempo que el consejero delegado pensaba que estaba dedicando demasiado tiempo a hablar de ese tema. Pues parece que no tanto, según los autores del informe. Su investigación puso de relieve que los líderes deberían multiplicar los esfuerzos a la hora de explicar nuevas iniciativas. De esa forma, los gerentes sentirán que la dirección respalda el trabajo que realizan para conseguir el cambio.

También es importante enfatizar el mensaje para que los empleados superen el deseo de mantener los sistemas, las herramientas y los procesos, con los que ya se sienten cómodos. En el estudio elaborado por DXC y LEF, el 65% de los participantes coincidieron en que la reticencia de los empleados a modificar sus hábitos de trabajo supone un obstáculo. Diversas estrategias, como simplificar las decisiones, demostrar las ventajas cuantitativas y ofrecer pruebas de éxito de otras unidades de negocio, pueden servir para que las personas estén más abiertas a adoptar el cambio. No obstante, sorprende que muchas empresas no hagan nada para abordar este tema. Solo el 14% de los participantes en la encuesta, «Connecting digital islands», indicó que mejorar el compromiso y la capacitación de los empleados, un paso clave para vencer la comodidad del statu quo, era su prioridad número uno.

Facilitar las cosas

La carga de trabajo representa otro claro obstáculo, según los participantes. Casi dos terceras partes manifestaron estar de acuerdo con la afirmación, incluida en la encuesta, de que sus empleados están demasiado ocupados con las actuales cargas de trabajo como para poder gestionar más cambios. El artículo de Harvard apoya esta visión, señalando que los esfuerzos de transformación a menudo fracasan porque los padrinos del proyecto no se dan cuenta de las responsabilidades que trasladan a los empleados y éstas se suman a las obligaciones habituales que ya tienen. Liberar a las personas de responsabilidades que no sean esenciales, o que se puedan obviar, y garantizar que las cargas de trabajo no crecen más de un 10%, mejorará las posibilidades de éxito.

Ofrecer formación estratégica

Otro aspecto es la formación. Las empresas invierten muchos fondos en ello. En un informe sectorial se afirma que la inversión, solo en formación en EE. UU., alcanzó los 90 000 millones de dólares en 2017. No obstante, los resultados de la encuesta de DXC y LEF sugieren que esa cifra podría ser insuficiente. El 62% de los participantes señaló que sus organizaciones carecían de la formación y las competencias necesarias.

Tal vez, toda la energía que se ha dedicado a la formación debería invertirse en otros ámbitos. Otro artículo de Harvard Business Review sugiere que en ocasiones la formación se identifica erróneamente con una receta para fomentar el cambio, cuando en realidad resultaría mucho más útil que los líderes proporcionaran directrices más sólidas (ver arriba). La frustración de los empleados puede deberse a razones que nada tienen que ver con la escasez de competencias, y es posible que, en lugar de incrementar la formación, la solución pase por modificar los sistemas de soporte interno. La enseñanza debe atender a prioridades estratégicas, como programas que apoyen nuevas estrategias de marketing o al despliegue de productos.

No se puede poner en duda que las organizaciones de los sectores público y privado lograrán finalmente alcanzar el futuro, ágil, rápido y eficiente, que buscan. La hoja de ruta hacia la transformación parece que está bien definida. Pero, tal y como subraya esta encuesta, la fórmula para lograr que todos se suban a este tren está aún por definir. El estudio finaliza con cinco medidas que las empresas pueden tomar, para alinear sus objetivos estratégicos, operativos y tecnológicos, y que nadie se quede sin billete.

Te animamos a que descargues esta encuesta para consultar todas las conclusiones, incluidos los análisis y las recomendaciones sobre tecnologías, competencias y cultura que se precisan para convertir el sueño digital en realidad, a lo largo de 2020.