Los equipos de innovación y desarrollo se encuentran en permanente búsqueda de ideas para crear nuevos productos y servicios. Y ¿qué mejor que inspirarse en las grandes necesidades de la comunidad y en el medio ambiente? Alinear el desarrollo de nuevos productos con la resolución de problemas sociales y globales abre un nuevo abanico de oportunidades a las estrategias de I+D.

 

La pirámide de valor

Cuando queremos innovar, debemos buscar que los productos o servicios satisfagan en alguna medida algún tipo de necesidad: ahorrar tiempo, simplificar algo, hacer dinero, o conectar a nivel funcional, reducir la ansiedad, premiar, entretener (nivel emocional), brindar esperanza, motivación, afiliación (cambio de vida), o impulsar la autotrascendencia (impacto social).

Todos estos escalones conforman una pirámide de valor. Y, cuantos más elementos queden incluidos en nuestro producto o servicio, mayor probabilidad de tener clientes fieles, ingresos y éxito. Y es en la punta de la pirámide donde ubicamos el impacto social, que implica crear un efecto positivo en una comunidad.

La guía de Naciones Unidas

Ahora bien, ¿cómo identificar problemas en la cúspide de la pirámide y lograr innovar con impacto social? Aquí es donde entran en escena los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ODS), que conforman un plan maestro, cuyo objetivo es conseguir un futuro sostenible a nivel mundial.

Estos objetivos incorporan los problemas globales que enfrentamos día a día, como la pobreza, la desigualdad, el cambio climático, la polución ambiental, la paz, la justicia y la prosperidad. Naciones Unidas proponen este plan, con 17 objetivos para transformar el mundo en 2030. Incluso, algunos gobiernos ofrecen beneficios fiscales a los que se adhieren o contribuyen a los mismos, lo que impulsa la inversión en innovación, con impacto social.

Un ejemplo concreto.

El uso de la tecnología es clave para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Dependiendo de la industria a la que pertenezca nuestra empresa, podemos seleccionar y priorizar los objetivos que se alineen con el foco de la compañía, y utilizar tecnología para crear productos o servicios.

Por ejemplo, una empresa fabricante, que utiliza recursos naturales para su producción, podría seleccionar objetivos de Agua Limpia y Saneamiento, Energía asequible y no contaminante, Vida y ecosistemas terrestres, y Acción por el Clima. Con estos objetivos seleccionados, se priorizan y realizan sesiones de design thinking en torno a ellos. Estas sesiones incluyen identificar los principales impactos para cada objetivo en cuestión, luego definir problemáticas y puntos de vista,  crear hipótesis de solución, experimentar y probar los conceptos.

Pongamos como ejemplo el objetivo Vida y ecosistemas terrestres. En la sesión de design thinking, identificamos como principal impactado los territorios donde la empresa obtiene sus recursos naturales, y el ecosistema natural que lo rodea. Encontramos el problema de la tala de árboles y su deficiente reforestación, lo que impacta en el hábitat natural y en las poblaciones cercanas. Ahora, podríamos encontrar en el uso de drones una hipótesis de solución, con análisis de imágenes, sensores terrestres y estadísticas climáticas, se obtienen recomendaciones para la óptima reforestación, principalmente en áreas de difícil acceso.

La hipótesis planteada se valida con una prueba de concepto, con la que se obtienen imágenes de las zonas forestales, información histórica de clima y un estudio del suelo. Y, con el apoyo de especialistas en reforestación, se definen políticas de replantación y uso de fertilizantes para maximizar el crecimiento de las especies y mitigar el impacto en el medio ambiente. En base a las políticas y criterios definidos, se desarrollan los primeros modelos analíticos, con científicos de datos, que permitirán escalar la solución.

Finalmente, una vez probado que el concepto funciona, se define un producto mínimo viable (MVP) para desarrollar nuestra idea y ponerla en práctica, generar impacto social positivo, al mejorar el medio ambiente, y beneficios para la empresa, ya que es posible obtener más materia prima, al mejorar su producción.

Hacer negocios para resolver problemas sociales

Muchos problemas globales son de difícil solución, ya que dependen del dinero obtenido mediante la caridad. Y la caridad no es sostenible en el tiempo, ni escalable. Tal como dijo Michael Porter, la forma de resolver problemas (ya sean comerciales o sociales) es con dinero, y el dinero se genera con negocios.

Por eso, si logramos que una empresa gane dinero, con un servicio o producto que reporte beneficios a la sociedad o al medio ambiente (impactando en uno o más de los 17 objetivos mencionados), podríamos resolver un problema de forma escalable y sostenible, a la vez que se obtienen beneficios y reducen los costes. De esa forma, nos encontramos en el escenario ideal, con soluciones para un mundo mejor y más justo, provistas por empresas innovadoras y socialmente responsables.