El método DevOps y la informática en la nube están de tanta actualidad que resulta fácil olvidar el hecho importante de que son un medio para lograr un fin determinado. Las empresas no están reorganizando las operaciones de desarrollo de software, ni rediseñando las infraestructuras de TI para adaptarse a ningún cambio en concreto. Su objetivo final es innovar más rápido. Y este modelo aumenta su potencial de mejora.

No obstante, los expertos advierten que ni DevOps ni Cloud, por sí solos, son suficientes para lograr los objetivos de innovación digital, aceleración y transformación que demanda el escenario actual de mercado. La combinación de DevOps y la nube es muy diferente, en función de cómo y dónde se realiza el trabajo, pero no necesariamente con qué rapidez. Para hacerlo, y obtener el valor total de DevOps y la nube, las organizaciones deben automatizar la mayor cantidad posible de sus tareas TI en todas las etapas: de desarrollo, prueba y producción.

Así lo atestiguan muchos expertos que también suelen insistir en que DevOps y la nube implican más que meros cambios de procesos, ya que suponen un cambio de cultura. Exigen que las organizaciones de TI tradicionales renuncien a cierto control y adopten una cultura de colaboración con las líneas de negocio y los equipos de producción. Pero, también es fundamental añadir el ingrediente clave de la automatización a este nuevo cambio cultural para lograr el máximo valor.

DevOps se está convirtiendo rápidamente en una forma fundamental de ganar ventaja competitiva. En su nivel más básico, es un enfoque de equipo para impulsar el desarrollo de aplicaciones y operaciones ágiles y modernas, de modo que puedan ofrecerse servicios empresariales digitales críticos de alta calidad en poco tiempo.

Los servicios Cloud están cambiando fundamentalmente la forma en que se desarrollan las aplicaciones. Con su capacidad de acceso, casi universal y sencilla, los desarrolladores pueden utilizar potentes recursos informáticos, con solo tocar una tecla o introducir una tarjeta de crédito. De este modo, se está alterando drásticamente el ciclo de desarrollo de software (SDLC, por sus siglas en inglés) para bien de la organización.

Quizás por eso, varios estudios sugieren que entre el 50% y el 75% de las organizaciones empresariales actuales ya está empleando DevOps. Y la adopción de la nube es aún mayor. Son dos alternativas al alza y constituyen la mejor forma conocida hoy para que las empresas mejoren su agilidad y capacidad de respuesta, llevando antes al mercado sus nuevos productos y servicios.

Además, ofrecen una capacidad prácticamente ilimitada de escalar la potencia de proceso y el almacenamiento de datos necesarios, para ejecutar aplicaciones muy exigentes, como las de Big Data e Internet de las Cosas (IoT), por ejemplo.

Si bien existe una clara tendencia a elegir primero la plataforma en la nube y luego establecer un proceso y una organización DevOps, la realidad es que DevOps y las soluciones Cloud, públicas y privadas, deberían evolucionar al mismo tiempo.

En definitiva, automatizar los procesos ágiles, utilizando herramientas DevOps, tanto en la nube como fuera de ella, nos va a permitir extender estos procesos y su automatización de forma rápida y eficaz.