Si existe un área en la que es difícil predecir el futuro, es la economía. Como ha afirmado hace unos meses Andrew Brigden, Chief Economist de Fathom Financial Consulting “desde 1988, el FMI nunca pronosticó una recesión de la economía con una ventaja de más de unos pocos meses”.

No por nada, es una ciencia social, y por más que se trate de analizar patrones, se afrontan considerables márgenes de error, muchas veces inevitables. La economía está sujeta a múltiples variables y posibles escenarios, por lo que fácilmente cabe un fallo, en especial, si se intenta anticipar demasiado.

La inteligencia artificial viene a resolver estas incógnitas, a partir de la masiva recopilación de datos, lo que puede suponer un cambio radical en nuestras percepciones y previsiones. El análisis de este ingente volumen de datos además puede llevarse a cabo de forma automatizada, gracias a tecnologías Big Data y al aprendizaje automático.

Monitorizar acontecimientos en tiempo real, sean económicos, sociales o geopolíticos, permite predecir un ciberataque, por ejemplo, que pueda recibir una empresa o gobierno, entidad financiera o cadena comercial, adelantarse a un pico de demanda o afluencia a un resort, acontecimiento deportivo o lúdico; incluso adivinar el número de turistas que recibirá la próxima temporada.

La posibilidad de colocar sensores en aquellos destinos más concurridos, por ejemplo, podría brindar al sector turístico datos muy fiables de afluencia u ocupación, sin apenas margen de error. Una forma de adelantarse a los acontecimientos que puede resultar muy lucrativa a todo tipo de sectores de actividad, negocios y profesionales, que pueden aprovechar sus datos acumulados durante años de clientes y operaciones para ofrecer nuevas formas de servicio más adecuadas y atractivas para sus clientes.

Las empresas llevan ya dos décadas entendiendo el valor de esta tecnología y aplicándola a su negocio, al tiempo que aumentan su inversión en ella. Y las cifras de los especialistas son elocuentes; sólo en España, moverán 540 millones de euros en los próximos dos años, según pronostica IDC Research España.

Lo que adelanta una nueva y brillante manera de hacer negocios, alejada de las tradicionales “bolas de cristal”, y con la precisión que aportan las últimas tecnologías de Big Data.