En el furor mediático sobre la tecnología que nos rodea, uno de los foros sobre cambio y liderazgo más relevantes del planeta Leading Edge Forum (LEF) ha enfriado las expectativas de los más optimistas. Su visión sobre la transformación digital de los negocios es que ocupará gran parte de la próxima década aunque muchos de sus proyectos no darán fruto a corto plazo.

Según este reciente análisis, pueden diferenciarse tres grandes categorías en cualquier iniciativa de transformación: modernización tecnológica, transformación empresarial y disrupción sectorial. Si bien la primera es la fase mejor entendida hoy y podría considerarse en curso, las otras dos tardarán aún en manifestarse, según los analistas de LEF.

La transformación del negocio es la nueva forma que encuentran las organizaciones para adaptarse con éxito al nuevo entorno comercial, supone cambios de estrategia, de modelos comerciales, de cultura y/o de plantilla. La disrupción sectorial viene provocada por la irrupción de iniciativas empresariales innovadoras (start-up) que plantean a las empresas instaladas tradicionales una forma de competencia extrema por el mercado, con nuevos y agresivos procedimientos. Estas dos categorías resultan esenciales para el futuro de cualquier organización, ya que suponen el cambio radical que deberá afrontar para triunfar en la futura realidad digital, marcada por las nuevas y exigentes formas de interactuar que exigirán sus clientes.

El sentido común corporativo indica que la transformación empresarial necesaria requiere un compromiso innegociable de los ejecutivos por impulsar el aprovechamiento de las plataformas tecnológicas más disruptivas, que conllevan grandes cambios en sus estructuras y promueven una vocación absoluta hacia lo digital.

Por ello están apareciendo de manera continua nuevas incubadoras de negocios, laboratorios tecnológicos que alimentan la voluntad adquiriente de start-ups con planteamientos que rompen los moldes del pasado y aportan un punto de vista alternativo. El sector tecnológico, con empresas líderes como Microsoft, Amazon, Google o AT&T han hecho que la adopción de plataformas en la nube y de las telecomunicaciones inalámbricas sea el nuevo campo donde desarrollarse y subsistir. Esto sin considerar la dinámica en las empresas chinas cuyo reconocimiento por occidente todavía no es acorde con su importancia creciente.

Pero fuera del ámbito estrictamente tecnológico, los esfuerzos de transformación son incipientes e irregulares. Pocas empresas son aún conscientes de la relevancia fundamental de la transformación para sobrevivir y la mayoría de las empresas suele reconocer que apenas ha cubierto el 20% de su camino, lo que corrobora la opinión del foro LEF y su enfriamiento de expectativas para la próxima década.

Es útil y necesario recordar ahora las palabras de Jeroen Tas, director de estrategia e innovación de Royal Philips, en una entrevista también recogida por LEF: “Se trata de transformarse mientras se está funcionando. Si solo haces una de las dos cosas, no logras el éxito”.

Algunos protagonistas de esta nueva era recomiendan que las organizaciones vigilen sus resultados trimestrales, sin perder de vista el horizonte, la visión, de los próximos 3 ó 4 años. La enorme brecha digital que se ha abierto en muchos negocios y organizaciones obliga a fijarse un objetivo de transformación digital a largo plazo. “Llevamos una década intentando que los datos impulsen nuestro negocio y apenas aprovechamos un 20% de su potencial”, recuerdan en el mismo Foro.

Hoy las organizaciones pueden disponer de todos los medios para aprovechar el enorme patrimonio de información que atesoran sus negocios, poder analizarlo y ponerlo al servicio de los cambios que impone el mercado. En especial, los exigidos por el cliente, el consumidor, el ciudadano y el empleado. Pero para ese aprovechamiento queda aún mucho camino por recorrer.