Si bien la Inteligencia Artificial lleva ya décadas siendo utilizada, no podemos evitar que nos suene a tecnología del futuro. Para muchos, resulta fácil situarla en un escenario propio de películas de ciencia ficción, coexistiendo con coches voladores, cyborgs y demás. Pero, hoy forma parte de docenas de productos y servicios que empleamos a diario, sin apenas darnos cuenta. Incluso, un 63% de nosotros no sabe que la utiliza, según una encuesta realizada por Hubspot .

Los asistentes personales llevan algunos años en nuestras casas, en forma de altavoces inteligentes que gestionan nuestras agendas y para el mejor funcionamiento de nuestro hogar, por ejemplo. Las plataformas de streaming o las de e-commerce llevan aún más tiempo ofreciendo sugerencias personalizadas de películas o contenidos de ocio. Y estos usos de la Inteligencia Artificial sí han permeado nuestro día a día y los hemos integrado con toda naturalidad.

Veamos algunos de estos casos en los que esta tecnología nos acompaña sin que lo sepamos:

Sector eléctrico

Si hay un servicio que hace un uso insospechado de la IA, ése es el suministro eléctrico. Lo cierto es que es posible gracias a las Smart Grids, redes eléctricas automatizadas que analizan en tiempo real la oferta y demanda, para dar respuestas oportunas en cada momento.

Detectan errores o fraudes a lo largo de la cadena de suministro, siendo posible, por ejemplo, anticipar apagones. También facilitan un modelo energético sostenible gracias al ahorro en el consumo. Para entender la magnitud de este último punto, cabe citar un reciente estudio llevado a cabo por Juniper Research según el cual los consumidores ahorrarán 14.000 millones de dólares para 2022 en smart cities.

Banca y finanzas

Uno de los usos más frecuentes de la IA en el sector bancario es el de la detección de fraudes. Ante la enorme cantidad de transacciones diarias que difícilmente podrían ser analizada por equipos humanos, esta tecnología crea sistemas que aprenden a detectar fraudes, definir patrones o descubrir movimientos bancarios sospechosos. La inteligencia artificial también resulta muy útil para conceder créditos, en función del perfil del cliente.

Otro uso fundamental es el del asesoramiento financiero robotizado Fintech, capaz de asesorar en operaciones bursátiles, por medio de recursos como el análisis predictivo en tiempo real o la actualización de las finanzas personales.

Transporte

Además del coche autónomo, la IA nos ayuda a trasladarnos de un sitio a otro. Desde mapas interactivos que nos recuerdan los lugares visitados o calculan el tiempo estimado de llegada en función del tráfico, hasta los servicios de movilidad compartida o por parte de terceros, que informan sobre el tiempo de llegada y el coste.

Comunicaciones

Aquí, la inteligencia artificial tiene muchos usos. En los correos electrónicos encontramos los ejemplos de los filtros de spam, que aprenden a medida que van recibiendo correos no deseados. La tecnología también está detrás de la detección de aquellos correos a los que un usuario les da mayor importancia, porque, por ejemplo, les dedica más tiempo de lectura. Por otro lado, los algoritmos presentes en redes sociales y en portales informativos, aprenden de las preferencias de consumo de contenidos del usuario, para sugerirle otros similares.

Turismo

Desde aerolíneas a cadenas hoteleras, contar con tecnologías de inteligencia artificial tiene una doble repercusión positiva, para clientes y proveedores. Conocer previamente la demanda es la gran respuesta que esperan todos, para planificar mejor las vacaciones y ajustar más adecuadamente los recursos, respectivamente. La inteligencia artificial aporta información esclarecedora a partir de los datos disponibles, desde trazar patrones de consumo a identificar servicios más demandados, picos habituales de mayor demanda o días de especial afluencia.

Sanidad

El sector sanitario y, en general, el de investigación científica es otro de los más favorecidos por la incorporación de algoritmos de inteligencia artificial. La ingente cantidad de datos que procesan para identificar nuevos métodos y tratamientos sanitarios, de investigación genómica o procesamiento masivo de datos clínicos es una de sus áreas de desarrollo clave.

Pero hay más e igual de cercanos al paciente. Las experiencias sanitarias viven un momento de plena reinvención, a partir de estos nuevos métodos, con el desarrollo de experiencias de paciente digitales. Desde sistemas de control y monitorización remota de pacientes a mejora en los servicios de urgencias, rapidez de respuesta ante epidemias, los consumidores disponemos de múltiples canales de relación con sociedades médicas y hospitales que avanzan a gran velocidad hacia la asistencia sanitaria del futuro.