La “fabricación inteligente” es hoy el mantra más repetido en el sector industrial, en especial en aeronaútica, defensa, automoción o industria química, por resumir sus exponentes más claros. Involucra a toda una nueva hornada de soluciones que, aplicadas al mundo industrial, resuelven algunos de sus históricos desafíos, en especial el correcto mantenimiento y funcionalidad de la maquinaria. Gracias a la inteligencia artificial y al análisis de grandes datos, Internet de las Cosas o la informática cognitiva, se está abriendo un nuevo gran espacio de innovación que promete reinventar los procesos productivos, y sentar las bases de la fábrica del futuro.

Se habla de automatización, de ser capaces de mantener toda la maquinaria a pleno rendimiento y sin interrupciones, evitando tiempos de inactividad de las instalaciones y de todos los recursos productivos; maquinaria, unidades eléctricas o sistemas de alarma y respaldo incluidos. Un entorno industrial completo que es gestionado con soluciones híbridas de análisis de datos y respuesta temprana, que mejoran con la experiencia, aprenden y se adelantan a los acontecimientos.

Un horizonte en el que también sea posible automatizar la cadena de suministro completa, realizar un seguimiento pormenorizado y permanente de la producción, que aporte una visión completa de todos los procesos y garantice su correcto funcionamiento, porque aplique medidas correctivas en cuanto surja una incidencia.

Se trata de soluciones que ya existen y permiten integrar los sistemas de producción, los medios logísticos y la cadena de suministro completa, desde los almacenes a los centros de producción o suministro de materiales, y su distribución en el momento justo. Gracias a ellas, es posible analizar datos de múltiples fuentes, para obtener información de todas las operaciones que tienen lugar en las instalaciones y después aplicar una gestión inteligente de la cadena de producción.

Sus resultados; mejora la calidad y disponibilidad de los productos, la eficacia de los recursos y el aprovechamiento máximo de la fuerza laboral.

La irrupción de los dispositivos de Internet de las Cosas está siendo también muy relevante en este campo, ya que son el primer elemento de detección y emisión de datos, que luego son aprovechados por herramientas de inteligencia artificial, reaccionando a esas señales y poniendo en marcha acciones de forma automática; como balancear la carga de los sistemas, cuando falla un servidor o un conmutador, o poner en marcha sistemas de respaldo adicionales.

Son acciones muy útiles para los operadores de estas instalaciones que no sólo acceden a una visión completa de sus sistemas, sino que además tienen programadas acciones reactivas ante incidencias, para entrar en funcionamiento automáticamente, en función de la experiencia pasada. Un mantenimiento que se denomina predictivo, frente al tradicional reactivo, y que evita las consecuencias de un incidente, con medidas automáticas de respuesta.

Con este tipo de solución, resulta mucho más fácil planificar y programar las fábricas, sus turnos y tiempos de producción, evitando interrupciones, garantizando la misma calidad en los productos finales y, sobre todo, asegurando su entrega en fecha. Además, es más sencillo definir tareas rutinarias de mantenimiento, en función de criterios propios de funcionalidad y prioridad, lo que evita interrupciones no programadas y reduce al mínimo los tiempos de inactividad.

Los responsables de IT en el sector industrial tienen ante sí la oportunidad de combinar la automatización de procesos robóticos (RPA) con inteligencia artificial (IA), en un momento en el que ya es una alternativa real y práctica que ha demostrado  mejoras operativas espectaculares.

La informática cognitiva es otra alternativa muy viable en centros de servicio y soporte, al acelerar las revisiones de toda su operativa y detectar potenciales paradas o fallos de fabricación, antes de que se produzcan.

Todas ellas recopilan información y facilitan la compresión de los incidentes, establecen medidas palitativas o de respaldo ante cualquier posible fallo para, al final, crear un verdadero proceso productivo de principio a fin, más eficaz, productivo y ajustado. Más competitivo.