Cuando se habla de tecnología aplicada a cualquier segmento económico, es muy habitual que los beneficios superen con creces a los aspectos negativos. El sector sanitario no es una excepción.

En el caso concreto de este sector, hay dos prismas desde los que analizar los beneficios: por un lado cabe hablar de los beneficios para los pacientes en la medida que los avances tecnológicos mejoran procesos de diagnóstico, de atención, etc. Por otro lado, no hay que olvidar el impacto que las nuevas tecnologías tienen en los procesos y prácticas de los profesionales de la salud.

Digitalización y eliminación del papel

La industria de la salud ha sido históricamente una de las principales usuarias de papel… hasta ahora. Por citar un sencillo ejemplo, los informes digitales están sustituyendo a los clásicos informes en papel, una evolución que se está perfilando como revolucionaria en el sector médico, sobre todo por su impacto en los costes. Los datos de los pacientes se digitalizan en el momento creando de esta forma un historial clínico digital, accesible a golpe de clic. En este sentido hay muchos retos aún, sobre todo con en lo relativo a conseguir un modelo integrado.

Inteligencia Artificial

Ya estamos viendo que la inteligencia artificial tendrá un impacto muy significativo en muchas industrias, y el de la sanidad no es una excepción. Entre las oportunidades que presenta esta tecnología cabe destacar la automatización de operaciones y las intervenciones preventivas, entre otras.

Atención virtual

Conocida como telemedicina, esta técnica permite a pacientes y doctores ponerse en contacto a través de videoconferencia o aplicaciones móviles. Muchos pacientes se están acostumbrando además a utilizar dispositivos de monitorización en su día a día, una especie de asistencia self service, cuyos datos se reportan a los doctores y que en última instancia ayuda a prevenir algunas enfermedades.

Realidad Virtual

Es otra de las tecnologías llamadas a revolucionar el sector de la salud. Ya hay casos prácticos en marcha, como el del Hospital Universitario la Paz, que prueba ya el uso de esta tecnología para el tratamiento terapéutico de niños que se han enfrentado a un trasplante hepático. El objetivo principal es entrenar a los niños en situaciones estresantes o potencialmente traumáticas para que desarrollen capacidades de controlar estados de ánimo. Durante el tratamiento se incide en fórmulas de distracción para abstraerles del dolor y se pasa finalmente a la fase de concienciación, donde se les ayuda a comprender lo que llega tras el tratamiento (rutinas, medicación, etc).

Impresión 3D

La posibilidad de fabricar implantes a medida a un bajo coste es otro de los aspectos que cabe destacar cuando se habla de tecnología disruptiva en la Sanidad. Es ya toda una realidad que experimenta continuos avances. La capacidad de personalización de la impresión 3D está revolucionando los procesos de trasplantes de órganos o de reparación de tejidos y por ejemplo, ya es capaz de reproducir piel realista para pacientes afectados por quemaduras graves.

Robots en el quirófano

Aunque inicialmente tenga connotaciones futuristas, lo cierto es que es cuestión de tiempo que los robots entren en los quirófanos. La combinación de algunas tecnologías como la sensorización, la realidad aumentada y la robótica dará como resultado la posibilidad de crear médicos con brazos robóticos capaces de hacer intervenciones con gran precisión, control y flexibilidad. Algunas voces hablan además de beneficios como la eliminación de peligros de infecciones en quirófano y de mayor eficiencia en los casos de largas intervenciones quirúrgicas.