Al comentar el nivel de digitalización de un país hay que distinguir entre su capacidad para crear tecnología y para utilizarla.

En lo que a generación de tecnología digital se refiere, España y Europa se encuentran por detrás de otras regiones, como EE. UU. y China. Sin embargo, en utilización de tecnología digital algunos países europeos se encuentran entre los más avanzados del ranking mundial y España se posiciona, según el índice DESI, en la décima posición de la Unión Europea, por delante de la media.

España ha avanzado desde la posición 14 a la 10 en los cuatro últimos años, con progresos significativos en todos los frentes, situándose por encima de la media europea en servicios públicos digitales, en integración de la tecnología digital en las empresas y en conectividad. Se debe seguir mejorando en capital humano y en el uso de Internet por parte de los ciudadanos.

Para seguir avanzando, España debe hacer frente a diversos desafíos digitales, entre los que destacan los siguientes: bajo nivel de inversión en innovación, insuficiente aplicación de la investigación científica, escasa inversión en intangibles respecto a la inversión total, gap entre la oferta y la demanda educativa, amplio número de personas desconectadas (casi 5M no acceden a Internet), brechas digitales territoriales, generacionales, de género, o por discapacidad, tamaño pequeño de las empresas y con bajo nivel de equipamiento digital y existencia de algunos sectores rezagados en digitalización.

Es fundamental superar estos retos y progresar en la transformación digital para reforzar nuestra competitividad, el crecimiento económico, la generación de empleo, los beneficios sociales, la corrección de las desigualdades, la calidad de vida y el progreso social.

Seguir avanzando y acelerar la digitalización en España debe ser un objetivo país que ocupe una posición prioritaria en las agendas política, económica y social.

Para lograr dicho objetivo la CEOE ha desarrollado un Plan para la Digitalización de la Sociedad Española (Plan Digital 2025), un resumen del mismo en forma de decálogo (Decálogo Digital), un extracto del plan recomendando un acuerdo político, económico y social (Acuerdo para la Digitalización), unas Recomendaciones para la Digitalización de las Empresas y una propuesta de cinco Macroproyectos Tractores.

Hay que resaltar la importancia de estos planes y propuestas, que son fruto del debate y del consenso de todos los sectores que forman parte de la CEOE y que representan ampliamente la actividad económica de la sociedad española. Su difusión ha sido amplia y con gran capilaridad, tanto sectorial como territorial.

De todos los planteamientos realizados, el más detallado y vertebrador es el Plan Digital 2025, que se ha estructurado con el foco puesto en tres actores fundamentales, las Administraciones Públicas, las empresas y los ciudadanos, que se refuerzan mutuamente y que se apoyan en tres pilares básicos, la educación, la innovación y el emprendimiento, que a su vez se refuerzan entre sí.

Las Administraciones Públicas deben jugar un papel director y orientador, con una visión de futuro que dirija las ambiciones hacia un futuro prometedor e ilusionante. Pero, además, tienen gran poder de compra, necesitan ser más eficientes y deben dar respuesta a las demandas digitales de las empresas y de los ciudadanos.

Las empresas deben utilizar las tecnologías digitales no solo para ser más eficientes y productivas, sino para buscar nuevas oportunidades de negocio, enriqueciendo su oferta al añadir más funcionalidad a sus productos e, incluso, transformando sus productos en servicios, o ampliando su mercado en ámbitos adyacentes o geográficos.

Los ciudadanos en gran medida han sido los más rápidos en adoptar la tecnología digital para relacionarse, para compartir información o para entretenerse. Cada vez tienen más poder de mercado e influencia, y exigen a las Administraciones Públicas y a las empresas que les faciliten el acceso digital y les ofrezcan productos y servicios digitales.

Los ciudadanos son conscientes de que el entorno digital cambia a mucha velocidad y demandan una educación que les garantice su empleabilidad a lo largo de toda su vida laboral. La educación y la formación permanente son una exigencia básica de la digitalización, que a su vez demanda mucha mayor creatividad, por lo que la innovación tanto pública como privada debe reforzarse y modernizarse para apoyar las iniciativas emprendedoras que tanto favorecen y estimulan la digitalización.

Las tecnologías digitales son asimismo un acompañante imprescindible para la sostenibilidad, que también ha sido contemplada en el Plan.

El Plan Digital 2025 debería materializarse en un acuerdo político, económico y social que abordase diez propuestas específicas, cinco de naturaleza transversal y otras cinco más verticales.

Las propuestas de naturaleza transversal serían:

  • Crear una unidad gubernativa coordinadora de rango suficiente y dependencia adecuada.
  • Asignar a una Comisión del Congreso de los Diputados el seguimiento del Acuerdo para la Digitalización.
  • Influir con liderazgo en los planes europeos para una coordinación efectiva.
  • Iniciar el diálogo social sobre el futuro del trabajo y el trabajo del futuro.
  • Realizar compañas para sensibilizar sobre la necesidad de acelerar la transformación digital y crear sentido de urgencia.

Las propuestas de carácter más vertical serían:

  • Desarrollar los pilares básicos digitales: Educación, Innovación y Emprendimiento.
  • Completar la digitalización total de los servicios públicos en el 2020.
  • Comprometerse con la digitalización de los sectores empresariales más importantes y muy específicamente de las Pymes.
  • Asegurar que todos los ciudadanos, sin exclusiones, puedan estar conectados y tengan confianza digital y garantizados sus derechos.
  • Incrementar la utilización de las tecnologías digitales para el beneficio de una sociedad más sostenible.

Con la firma y ejecución de un Acuerdo para la Digitalización pondríamos las bases para afianzar el desarrollo económico, laboral y social de nuestro país al poner la evolución tecnológica al servicio del progreso humano, creando una sociedad más justa en un mundo mejor.