La innovación se refiere generalmente a cambiar procesos o a crear procesos más efectivos, productos e ideas. Está demostrado que las empresas que innovan crean procesos de trabajo más eficientes y tienen un mejor rendimiento y productividad.

Y es que la innovación, aplicada al mundo de los negocios, puede significar la implementación de nuevas ideas, la creación y desarrollo de productos dinámicos o simplemente la mejora de servicios existentes. Bien pilotada, la innovación ejercer de estímulo de un negocio y puede ayudar a las compañías a adaptarse y a crecer en el mercado.

Claro que para innovar hay que invertir; en nuevos productos, en el desarrollo de servicios y sobre todo, en tiempo. Y es más; hay una relación directa entre volumen de inversión y la capacidad de innovar de una empresa. Según Gartner, cerca del 80% de los responsables de I+D dicen estar presionados para detener o “matar” proyectos innovadores en favor de prioridades más inmediatas. No es un dato baladí; los riesgos de que proyectos de innovación se dejen de lado han aumentado desde la Gran Recesión, la crisis económica mundial que comenzó en 2008, explica la consultora.

Pero la innovación no debe considerarse únicamente como un agujero negro que absorbe capital sin ningún retorno, es una herramienta única para guiar el crecimiento del negocio. Claro que para que esto ocurra cabe poner en marcha algunas tácticas… teóricas y prácticas.

Antes de nada, y como base de acciones específicas que han de tomarse una vez iniciados los proyectos, es fundamental buscar áreas y formas para innovar en el negocio a través del análisis del entorno y una planificación que incluya a todos los empleados de la organización. A partir de aquí, la consultora recomienda tres acciones concretas: comparar el potencial de crecimiento del portfolio de I+D existente con resultados pasados, identificar brechas entre el portfolio existente y los objetivos que se quieren conseguir y establecer una relación entre los ingresos de la compañía y los cambios en el portfolio de I+D.

La mayoría de líderes senior tienen expectativas poco realistas basadas en la cartera de I+D de sus organizaciones, lo que deja a la empresa expuesta a un posible estancamiento en términos de innovación. La consultora propone un ejemplo: una empresa determinada categorizó algunos proyectos como transformacionales o de próxima generación, y comparó los ingresos previstos con el desempeño de aquel momento para determinar las tasas de descuento aplicables. Esto ayudó a esta compañía a determinar con precisión la fortaleza de su cartera, a presentar las posibles deficiencias y a resolver factores de riesgo.

Habitualmente, una de las principales causas del fracaso de la gestión de la innovación tiene que ver con la desviación de la financiación para I+D a otras acciones para satisfacer demandas a corto plazo. En estos casos es fundamental revisar la cartera de proyectos previstos para largo y corto plazo y conseguir un equilibrio. Revisar cómo se alinea la nueva cartera propuesta con los objetivos financieros a largo plazo ayudará a generar además un debate sobre cuál es el valor de un proyecto en relación a los objetivos generales de la empresa y otros proyectos.

Por último, cabe apuntar que muchas veces la manera en que los cambios en las carteras de I+D impactan en el crecimiento global del negocio no está demasiado clara. Para ello es recomendable especificar la forma en que los cambios en los recursos de la cartera impactan en las métricas clave del negocio. La idea es conseguir ser capaces de describir cómo un aumento incremental en la innovación hace peligrar los resultados vinculados a próximos desarrollos innovadores.

Independientemente de las tácticas para que la inversión en innovación sea provechosa, lo cierto es que las empresas de todo el mundo ya han reconocido la importancia de innovar ya no sólo para sobrevivir en el mercado en constante evolución, sino para explorar nuevas posibilidades que pueden impactar positivamente en el crecimiento económico del negocio.

La innovación puede ser a todas luces el verdadero motor de crecimiento de una empresa.