Van quedando en el recuerdo esos días de trabajo en la oficina con horario rígido y de obligado cumplimiento. Ahora se trabaja donde la situación lo demanda o lo requiere el usuario. Y todo gracias al lugar de trabajo digital, que ha llegado para quedarse. Una tendencia que ya ha cambiado nuestra manera de trabajar, de relacionarnos con clientes y compañeros, e incluso la mismas expectativas laborales.

El lugar de trabajo digital se asienta en las empresas conforme éstas conocen sus beneficios y los trabajadores comienzan a disfrutarlos. El horario de 9 a 5, tan extendido en las oficinas, empieza a ser cosa del pasado toda vez que la tecnología empuja a la hora de cambiar nuestra manera de trabajar, de relacionarnos con los compañeros y con los clientes. La tecnología nos saca de la oficina y hace de todo lo que nos rodea el mejor lugar para trabajar, ya sea en casa, en una cafetería o en el banco de un parque.

Grosso modo, así es como define Gartner el trabajo digital, que supone para dicho analista “un lugar que permite formas de trabajo nuevas y más efectivas; aumenta el compromiso y la agilidad de los empleados; y explota estilos y tecnologías orientados al consumidor “.

En definitiva, se trata de conseguir que el trabajo sea lo más atractivo e interactivo posible; una iniciativa que debe ayudar a las personas y equipos a trabajar de la manera más productiva posible sin poner en compromiso las operaciones. Lo que conlleva, entre otros elementos, el uso de PCs, dispositivos móviles y de aplicaciones de productividad y colaboración basadas en la web. Y lo más importante: ¡que se sincronizan en tiempo real!

Una nueva manera de trabajar que se traduce en interesantes beneficios tanto para la empresa como para sus trabajadores. A modo de ejemplo, un reciente estudio de Gallup.com ha demostrado que sólo el 15% de los empleados participa de manera activa en el trabajo. Eso supone un coste que oscila entre los 450.000 y los 550.000 millones de dólares a la economía de los Estados Unidos (entre 385.201,74 y 470.802,12 millones de euros). Una mayor participación de los trabajadores se traduce en una mejor utilización del espacio dentro de la oficina, menores costes, un aumento de la productividad y colaboración y un incremento del ROI.

¿Necesita más ejemplos? Según Deloitte, las empresas que implementan y mantienen herramientas de colaboración, ya sean internas o externas (como es el caso de las redes sociales), aumentan la satisfacción de sus empleados en un 20% además de ser un 7% más productivas que las empresas que no implementan ni desarrollan ninguna de aquellas herramientas. Y uno más: Microsoft afirma haber mejorado la productividad por persona y día en 28 minutos mediante el uso de comunicaciones unificadas. ¿El beneficio? 86 millones de dólares (73,62 millones de euros).

¿Qué se necesita para poner en marcha una estrategia de estas características dentro de su empresa? Una serie de requisitos que le mostraremos en el siguiente artículo, pero por encima de todo, decisión. Y, asimismo, priorizar las necesidades y darse cuenta de lo importante que puede llegar a ser la tecnología no sólo en el futuro de la empresa, sino también en su presente. No en vano, según el Gartner Digital Workplace 2018, las principales prioridades para los CEO son el crecimiento de su negocio (58%), las TI (31%) y, después, la fuerza de trabajo (16%). Y ésta, convenientemente equipada, puede hacer crecer la primera prioridad de cualquier empresa. Un detalle para tener muy en cuenta.

¡Ah! Y una razón más para apostar por el lugar de trabajo digital: es una excelente manera de retener al talento dentro de la empresa, así como de atraerlo. Una manera de colaborar en su desarrollo profesional a la vez que se colman sus expectativas y se le facilita un entorno acorde con sus posibilidades. Qué más se puede pedir.