Es el concepto que utilizamos para designar el nuevo modelo de fabricación inteligente. En la industria 4.0 los procesos están automatizados e interconectados, con el foco puesto en reducir costes y aumentar la eficiencia.

En definitiva, se trata de utilizar diversas tecnologías, entre las que destaca Internet de las Cosas, para conectar los procesos con las personas y las cosas, ya sea de manera inalámbrica o a través de cables.

En España ya contamos con grandes empresas que están apostando por la industria 4.0, como Ford, en su fábrica de Almussafes, o Campofrío, en sus nuevas instalaciones en Burgos.

Por lo tanto, podemos decir que la industria 4.0 está enfocada en estos tres campos: Smart Manufacturing, cadena de suministro conectada y producto conectado.

• Cuando hablamos de Smart Manufacturing, nos referimos al uso de Internet de las Cosas para mejorar el rendimiento de las plantas de producción: optimización de activos, medición inteligente de la energía o mejora de la seguridad. También entraría en esta categoría el mantenimiento productivo, que permite diagnosticar desde remoto un fallo antes de que se produzca gracias al análisis de datos en tiempo real, lo que reduce la probabilidad de situaciones de riesgo.

• La categoría de Cadena de suministro conectada hace referencia a la gestión y trazabilidad de activos y empleados, así como a aspectos relacionados con la medición de resistencias y riesgos.

• Por último, cuando hablamos de Producto conectado, nos referimos a la medición del rendimiento de los productos y al seguimiento de entrega de los mismos.

Además de Internet de las Cosas, la industria 4.0 también necesita de Big Data para procesar en tiempo real grandes volúmenes de información, así como de sistemas cognitivos capaces de aprender de manera autónoma. La impresión 3D, que permite la fabricación de piezas a través de procesos aditivos (capas fundidas superpuestas) o la realidad aumentada, muy útil a la hora de realizar simulaciones, también tienen grandes implicaciones.

Estos son solo algunos ejemplos, pero para que una fábrica sea totalmente inteligente también es fundamental el uso de soluciones de movilidad, Cloud, robótica, herramientas de seguridad de nueva generación…

Con todo lo expuesto hasta ahora, no hay dudas en afirmar que la industria 4.0 va a suponer una disrupción, que puede ser comparable a la adopción del vapor en la primera revolución industrial o a la producción en masa de la segunda. Gracias a la fabricación inteligente, las empresas van a adquirir una mayor flexibilidad y productividad y van a ser capaces de mejorar la personalización de los productos.

Sin embargo, para alcanzar el éxito en esta transformación, todavía es necesario superar algunos retos. De acuerdo con los estudios de IDC, los principales inhibidores a la hora de implementar una solución de industria 4.0 son la seguridad y la privacidad de los datos recabados. La gestión de identidad y la verificación de dispositivos, así como la seguridad de la red o el cumplimiento normativo, son aspectos clave que preocupan a las empresas. Otro inhibidor importante es la falta de soluciones End-to-End. Los usuarios perciben que estamos ante un ecosistema Complejo y necesitan ayuda a la hora de llevar a cabo esta transformación.

Asimismo, la revolución de la industria 4.0 y el consiguiente aumento de la flexibilidad está transformando el sector industrial en términos de seguridad, calidad, productividad, capacidad de gestión, crecimiento económico y empleo. En definitiva, se trata de adquirir ventajas competitivas sobre los rivales, mejorando la agilidad y la capacidad de reaccionar ante cualquier cambio en el mercado.

Además, la industria 4.0 permite una mayor personalización de los productos, lo cual repercute en una mejor experiencia de cliente y una mayor satisfacción y fidelización de los usuarios. No en vano, y de acuerdo con los datos de IDC, un 76% de las empresas españolas ya indica que se encuentran inmersas en iniciativas formales de Transformación digital. Esta transformación digital está enfocada a optimizar los procesos, mejorar la experiencia de cliente y proporcionar nuevos productos y servicios. Como hemos visto, la industria 4.0 es un claro exponente de la Transformación digital, que puede traer grandes ventajas competitivas en todos estos aspectos.